miércoles, 5 de marzo de 2014

Malena es un nombre de tango


(...) Cuando lo vi por primera vez, tres días después del parto, 
tan solo, y tan pequeño, y tan delgado, y tan inerme en aquella
caja transparente de paredes lisas, como un prematuro ataúd de cristal,
cuando comprendí que sólo tenía amor para alimentarle y que él no
necesitaba otra cosa para sobrevivir, leí en sus labios la diminuta marca
de la casta de los Alcántara y le juré en silencio, detrás de una ventana
blanca y aséptica como la frontera que separa del mundo a los padres
infelices, que todo iría bien, que pagaría cualquier precio, por alto que
fuera, para que algún día nos riéramos los dos juntos de todo aquello, y
establecí con él un lazo que mi madre jamás ató conmigo, un vínculo cuya
fortaleza ni siquiera sospechan las mamás de esos bebés rollizos y felices
a las que he envidiado tanto, durante tantos años.

Poco imaginaba cuando, en mitad de una abarrotada playa malagueña a mediados del mes de agosto, trataba inútilmente de contener las lágrimas mientras leía cómo Malena paría con dificultades a un bebé prematuro, que apenas diez días después yo también traería al mundo a un niño minúsculo, otro pequeño superhéroe igual que aquel niño al que la protagonista del libro había puesto el nombre de un héroe de guerra: su bisabuelo Jaime.

Como ya conté aqui, 'Inés y la Alegría', 'El lector de Julio Verne' y 'Los Aires Difíciles' (todas de Tusquets) me acompañaron durante los meses de verano de 2012, y aunque se trata de libros densos, muy alejados de lo que podríamos denominar "lecturas de verano", lo de aunar libro de Almudena Grandes (Madrid, 1960) con tiempo de estío me gustó tanto que decidí convertirlo en una tradición con la que cumplir todos los veranos (aunque no sé si este año podré aguantarme las ganas de leer 'Las tres bodas de Manolita" hasta que lleguen las vacaciones). Así fue como, el verano pasado, Malena es un nombre de tango (Tusquets. 1994) fue la elegida para que me acompañara entre chapuzones y paseítos a la orilla del mar.

La tercera novela de Almudena Grandes narra la vida de la pequeña Malena, una niña de 12 años que para liberarse de las siempre odiosas comparaciones con su ideal hermana melliza sólo tiene el anhelo de que la Virgen la convierta en un niño. Tras convencerse de que la madre de Dios no está por la labor de obrar el milagro, Malena descubre de mano de su abuelo cómo en la historia de su familia no sólo existen mujeres perfectas, como su madre y su hermana, sino que el árbol genealógico de los Alcántara está salpicado de casos de "mala sangre", una vieja maldición indiana que condiciona la existencia de algunos de sus antepasados y con la que ella misma tratará de justificar sus imperfecciones. A lo largo de la novela vamos viendo crecer a la protagonista en una constante lucha entre la mujer que debe ser y la que verdaderamente es, y la acompañamos durante el proceso mediante el que Malena acaba despojándose de la mujer que todos esperan que sea y asume aquello de que "las mujeres buenas van al cielo, pero las malas van a todas partes".

Veinte años después de su publicación no descubro nada si digo que Malena es un nombre de tango es una novela absolutamente deliciosa, y que Malena es un personaje con el que resulta extremadamente fácil identificarse en algun instante de nuestra vida, en algun momento de la obra. A pesar de la mala sangre. De los secretos familiares y mentiras. De las filias y las fobias. De las pasiones y bajezas. De los silencios y los miedos. O precisamente por todo ello.

El único punto negativo es que carece de un final cerrado, algo que para mí es fundamental, y que tras terminarlo me quedé un poco fría, ya que después de la intensidad de las más de 500 páginas el desenlace resulta bastante flojo.

Llegados a este punto, debo ser honesta conmigo misma y con los que os asomais a este blog y reconocer que si bien las sensaciones que nos provocan los libros son totalmente personales e intransferibles, mi valoración de esta novela va a ser aún más subjetiva si cabe, ya que en cualquier otro momento ese final hubiera sido motivo más que suficiente para bajarle la nota. Sin  embargo, creo que hay un momento vital concreto para cada novela y desde luego yo no podía haber elegido mejor momento para leer Malena es un nombre de tango. Por ello, y porque a pesar de carecer de un final contundente es la novela que me hubiera gustado escribir a mí y ya forma parte de mis libros favoritos, le doy un sobresaliente.

6 comentarios:

  1. He leído varios libros de Almudena, pero éste no. En algún momento le haré un hueco.
    Un beso

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    1. Si te gusta Almudena Grandes te encantará, así que no tardes en hacerlo!
      Besos y gracias por la visita y el comentario

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  2. Recuerdo aquellas lágrimas. Quiero leer este libro.

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    1. Pues no te lo puedo dejar porque no es mío, aunque no descarto hacerme con él por el mero placer de tenerlo. De todas formas, puedes bajártelo y leerlo en tu maravilloso kindle ;-)

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  3. Este fue el primer libro de Almudena Grandes que yo leí. Tal como dices es tremendamente fácil identificarse con Malena, y además a mi me pilló en esa época de transición entre la adolescencia y la vida adulta, que marca definitivamente el "quién eres". Me provocó tal impacto que desde entonces le declaré amor eterno a Almudena Grandes y tras leer toda su obra me sigo manteniendo en ello.
    Desde ayer soy la orgullosa poseedora de "Las Tres Bodas de Manolita", firmado por ella además. He leído sólo unas pocas páginas, pero te digo desde ya que no vas a aguantar hasta el verano.

    Un saludo.

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    1. Así que tú fuiste una de las afortunadas! Que envidia! Yo aún tendré que esperar para tenerlo entre mis manos. Disfrútalo.
      Gracias por la visita y el comentario.
      Un saludo

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