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lunes, 2 de febrero de 2015

El sueño de las Antillas


"Al otro lado del mar nos espera una tierra de palmeras altas como torres de iglesia,
pájaros de colorido plumaje y una vegetación verde y frondosa como en el paraíso.
Una isla que sobrepasa a cualquier otro lugar en belleza... 
¡La tierra más hermosa que ojos humanos vieron! ".

El sueño de las Antillas (Grijalbo. 2013) supone mi primera incursión en la temática landscape, o lo que es lo mismo, novelas protagonizadas por mujeres que buscan cambiar su suerte empezando una nueva vida en algún destino lejano y sugerente (La India, Nueva Zelanda, exóticas islas Caribeñas...) y en las que se entremezcla la novela de aventuras, la romántica y la histórica.

Bien pensado, quizá la acuñación del término sea bastante posterior a la aparición de las primeras novelas de este tipo (aunque actualmente nos encontremos ante un auténtico boom del género gracias a autoras como Sarah Lark, Elizabeth Haran o Nicole C. Vosseler) y quizá éste no sea el primero de estos libros que yo leo, ya que hará unos diez años me dió por leer prácticamente toda la obra publicada de Isabel Allende y títulos como "Inés del alma mía" podrían englobarse perfectamente dentro de esta calificación. Pero bueno, digamos que se se trata de mi primera incursión en el género (o en el sub-género) landscape desde que se le conoce con este nombre.
 
La propuesta de Carmen Santos (Valencia, 1958) está protagonizada por Valentina, una joven criada de los Marqueses de Tormes que en 1.858 decide dejarlo todo para seguir a su marido, cochero del palacio, en su sueño de buscar fortuna en el Nuevo Mundo. El mes que duraba la travesía que separaba España de Cuba, con las miserias que suponía viajar en tercera clase (falta de higiene, carestía de alimentos, enfermedades...), será sólo la primera etapa de una aventura que nos llevará a conocer las dos caras de una misma moneda que era la sociedad habanera de la época: la cara, representada por la aristocracia de las plantaciones de azúcar, y la cruz, encarnada en la prostitución y la esclavitud sobre la que la antigua colonia española construyó la riqueza que la convertiría en la Perla de las Antillas.

En principio, esta novela tenía suficientes atractivos para conquistarme y sin embargo... no puedo decir que lo haya conseguido. Principalmente porque no me han resultado creíbles todas las peripecias vitales que sufre la protagonista en un periodo tan corto de tiempo. Y es que, aunque la historia finaliza en 1.878, el grueso de la novela (600 de sus setecientas y pico páginas) transcurre en apenas diez años en los que a Valentina le ocurre absolutamente de todo. Y aún aceptando que las desgracias nunca vienen solas y que los golpes de suerte ocurren, El sueño de las Antillas es un auténtico culebrón en el que tienen cabida el romance, la pasión, el drama, la venganza...

Por otro lado, he tenido la sensación de que la autora se recreaba una y otra vez en los mismos pensamientos de la protagonista, y que ciertos espisodios históricos que aparecen en la historia no añaden nada a una trama, para mi gusto, larga en exceso.

El minucioso trabajo de documentación por parte de la autora hace de la ambientación histórica el punto fuerte de la novela. Gracias a su vasto conocimiento de la vestimenta, los medios de transporte, los bailes y las costumbres habaneras de la época, hasta un lector no iniciado en esos temas será capaz de "ver" a las mujeres bajando de sus quitrines con sus abultados polisones y entrando en un majestuoso salón para bailar la contradanza. 

Por esa perfecta recreación de La Habana colonial le doy un aprobado a esta historia que te encantará si te gustan los folletines románticos (que nadie le busque la connotación peyorativa, porque no la hay) y las grandes novelas decimonónicas del tipo de "Anna Karenina" o "Doctor Zhivago", pero que a mí se me ha hecho un poco pesada por momentos.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Réquiem habanero por Fidel


(...) Vamos a ver, ¿cuántas veces mataron ya a Fidel falsamente,
por teléfono, cuántos cánceres, cuántos disparos y cuánta metralla
le metieron en el cuerpo en estos cincuenta años? 
Y ahí está el Hombre, enterito, vivo y verdadero, en carne y hueso, 
viejo pero vivo. Resistiendo.
A ver cómo lo explico una vez más: aquí resistir es vencer.
Y eso es lo que estamos haciendo desde hace más de medio siglo...

¡Qué maravilloso ejercicio de valentía literaria el que ha llevado a cabo J.J. Armas Marcelo (Las Palmas de Gran Canaria, 1946) en su última novela!

Y eso que la delgada línea que separa la valentía de la osadía y el atrevimiento podría haber hecho que el escritor canario se despeñara por el barranco de la bufonada y el esperpento, y sin embargo detrás de cada línea de Réquiem habanero por Fidel (Alfaguara. 2014) se aprecia una gran dosis de admiración por Cuba y una dosis aún mayor de información sobre lo que ocurre en la antigua colonia española en el Caribe.

Pero vayamos con el argumento: Walter Cepeda, coronel jubilado de la Seguridad del Estado Cubano, recibe una llamada de su hija, exiliada en España, informándole de que los informativos españoles dan como noticia de última hora la muerte de Fidel Castro. A pesar de estar convencido de que no se trata más que de un nuevo intento por parte del exilio cubano en Miami de desestabilizar al Régimen y provocar la confusión entre la población, la llamada de su hija desata la cascada de recuerdos y reflexiones de quien ha vivido los principales episodios de la Historia reciente de Cuba en primera persona. Y es a través de este monólogo interior como entendemos cómo el que fuera los ojos y los oídos del propio Raúl Castro ha perdido la fe en la Revolución Cubana a pesar de mantenerse leal al Régimen.

Plagado de giros coloquiales y de expresiones puramente habaneras, algo que a priori podría haber constituido un obstáculo para el lector a la hora de meterse en la novela y que, como he dicho más arriba, tenía un enorme riesgo de convertirse en una caricatura grotesca del habla cubana, la lectura de Réquiem habanero por Fidel es una auténtica delicia para todos los enamorados de la isla o para los mínimamente interesados en lo que ha ocurrido en Cuba durante el último medio siglo, ya que por sus más de trescientas páginas van desfilando personajes reales como el ex Presidente Fidel Castro, su hermano Raúl, el comandante Che Guevara, el otrora héroe de la Revolución y finalmente fusilado por traidor Arnaldo Ochoa, el poeta disidente Herberto Padilla, los escritores Norberto Fuentes o Manuel Vázquez Montalban. Hasta el propio Armas Marcelo hace un cameo en la novela al más puro estilo de las películas de Hitchcock!

Sin embargo, y a pesar de lo muchísimo que me ha gustado, no recomendaría este libro al común de los lectores, ya que creo que ese estilo narrativo a la manera del habla habanera supone un handicap para los lectores no iniciados, y sobre todo porque mucho me temo que, quizá, la gran mayoría no entienda que aunque su autor sea crítico con el Régimen (ha llegado ha declarar que no volverá a poner un pie en suelo cubano hasta el entierro de Fidel Castro) la novela esté escrita desde el más profundo cariño por un escritor que confiesa que Cuba lo tiene enganchado.

Sobresaliente, por tanto, para esta novela que cierra la trilogía que J.J. Armas Marcelo le dedica a la ciudad y las gentes de La Habana, cuya existencia desconocía pero cuyo primer volúmen, 'Así en la Habana como en el cielo' (Debolsillo. 2007), se encuentra ya en mi lista de próximas adquisiciones.

miércoles, 18 de junio de 2014

Herejes



 HEREJE.- 1. Persona que niega alguno de los dogmas
 establecidos por una religión.|| 2. Persona que disiente 
o se aparta de la línea oficial de opinión seguida por 
una institución, una organización, una academia, etc.  
Cuba. Dicho de una situación: [Estar hereje] Estar muy dificil, 
especialmente en el aspecto político o económico.
 
Mi otra gran pasión, al margen de la lectura, es viajar. Con un buen libro en la maleta podría pasarme la vida viajando, pero el Euromillones no quiere tocar y, aunque trato de ser amable con todos los viejecitos del barrio, me temo que ningún anciano multimillonario me legara su inmensa fortuna cuando pase al otro barrio, así que, sin otros ingresos, cada vez está más lejano el día en el que pueda cumplir mi sueño de recorrer el mundo sin preocuparme por la fecha de regreso o el dinero que me queda en la cartera.

El caso es que cada vez que he salido fuera de nuestras fronteras me ha ocurrido que las capitales y/o principales ciudades extranjeras me han decepcionado o directamente no me han gustado y sí lo han hecho ciudades menos importantes o que aqui llamaríamos de provincias. La única capital con la que he tenido un flechazo, que aún perdura, es La Habana. Me enamoró la belleza decadente de sus calles, la resignada alegría de sus gentes, el orgulloso pasado de sus edificios... Y fue en ese viaje en el que me aficioné al ron y a la literatura cubana.

Así, cuando me acerqué al libro que da título a esta entrada, su autor no era un desconocido para mí. Ya sabeis que suelo confiar en autores cuyas obras previas me han gustado, y la anterior novela de Leonardo Padura (La Habana, 1955), "El hombre que amaba a los perros" (Tusquets. 2011), es una novela sobresaliente sobre el que fuera el asesino del líder comunista León Trotski, Ramón Mercader, que transcurre en la década de los años 30 del siglo XX entre España, Rusia y México, y que me atrapó durante el verano de 2011.

Como los Reyes Magos todo lo ven y todo lo saben, sus reales majestades de Oriente tuvieron la generosidad de obsequiarme estas pasadas navidades con su serie de novelas policiacas protagonizada por el detective Mario Conde, y yo, que soy mucho de empezar la casa por el tejado, decidí comenzar por el último libro de la saga, ya que se pueden leer de manera independiente.

Herejes (Tusquets. 2013) es en realidad un puzzle compuesto por tres historias perfectamente delimitadas en la novela:

- El libro de Daniel, tiene como punto de partida el 27 de mayo de 1939, cuando llega al puerto de La Habana el S.S. Saint Louis, un barco en el que viajaba casi un millar de judíos que había conseguido escapar de Alemania. Entre los pasajeros se encuentran el matrimonio Kaminsky y su hija pequeña, quienes confían en poder entregar a las autoridades de la isla un pequeño lienzo de Rembrand a cambio de poder "comprar" una nueva vida en Cuba. En el muelle, y conocedores de la valiosa baza con los que cuentan los Kaminsky, esperan el reencuentro el hijo mayor del matrimonio, Daniel, y su tío. Sin embargo, finalmente el desembarco de los refugiados no es autorizado y Daniel no vuelve a ver ni a saber de sus padres jamás. En 2007, y ante la noticia de que el cuadro de Rembrand va a ser subastado por una conocida casa de subastas, el hijo de Daniel llega a La Habana para pedirle al detective Mario Conde que investigue qué ocurrió con el cuadro y con su familia.

- El libro de Elias, retrocede hasta el Ámsterdam de mediados del siglo XVII, donde un joven judio está decidido a rebelarse contra las prohibiciones de su religión y entrar a formar parte del taller de Rembrandt, no sólo como aprendiz del más prestigioso pintor flamenco, sino también como modelo para una de sus obras: Los peregrinos de Emaús.

- El libro de Judith, regresa a La Habana del presente en la que el detective Mario Conde se ve involucrado en la investigación de la desaparición de una joven integrante de una de las variopintas tribus urbanas de la capital cubana.

Una vez expuesto todo lo relativo a su argumento, debo decir que, lamentablemente, esta novela me ha decepcionado. Cuando leo un libro escrito por un autor cubano espero que su evocadora narración me lleve a pasear de nuevo por las calles habaneras, y en este sentido, sólo la primera parte de Herejes, tanto la historia que transcurre en el presente como la que retrocede hasta la Cuba pre-revolucionaria, cumple dicho cometido. La segunda parte me ha aburrido tremendamente, no sé si quizá por haber leído muy recientemente 'Dispara yo ya estoy muerto' de Julia Navarro, pero la verdad es que estaba un poco saturada de historias sobre judios y se me ha hecho muy densa. Y la última parte, en la que pensaba que la novela se reconduciría, directamente no la he entendido: No he entendido qué necesidad tenía el autor de añadir una subtrama paralela y meterse en berenjenales de tribus urbanas que no aportan nada a la historia principal, en lugar de centrarse en la resolución de la trama de la búsqueda del cuadro.

Por todo esto, y a pesar de que el planteamiento de la historia me tuvo completamente enganchada durante las casi 200 páginas que conforman el libro de Daniel, Herejes no pasa del aprobado.